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Dados de Iron Hands
Set de 16 dados de seis caras de los Iron Hands para Warhammer 40,000
“El deber solo acaba tras la muerte”
Reclamar trofeos de guerra lleva siendo una práctica habitual entre las fuerzas vencedoras desde hace milenios. Sin embargo, lo que en el pasado eran recuerdos en forma de banderas, elementos decorativos, armas y otros artilugios, en la lúgubre oscuridad del 41.ᵉʳ Milenio son botines de guerra mucho más siniestros.
Pago protegido con tarjeta, PayPal y Bizum.
Preparación rápida y seguimiento del pedido.
14 días de devolución y garantía legal.
Personaliza tus miniaturas con el contenido de este macabro kit, que dispone de una amplia variedad de piezas para decorar peanas o usar como elementos narrativos. La colección incluye cráneos (humanos, alienígenas, etc.) y cabezas cortadas, algunas con los cascos de sus antiguos dueños aún enfundados. También trae otros adornos siniestros, como trozos de servocráneos, y el cuerpo (casi íntegro) de un Marine Espacial caído.
Contiene 288 piezas de plástico:
– 1 adorno de peana de Marine Espacial destrozado
– 1 cabeza con casco de Adeptus Custodes
– 2 cabezas con casco de Guardia de la Muerte
– 2 cabezas con casco de Exterminador del Caos
– 2 cabezas de Aguijones Alados Véspid
– 2 cráneos de ave
– 3 cascos de Exterminador
– 3 cabezas con casco de los Mil Hijos
– 3 cabezas con casco de los Devoradores de Mundos
– 3 cráneos de Ur-Ghul
– 4 cráneos de criaturas grandes
– 4 cráneos de animales astados
– 4 mandíbulas de Orko
– 5 cráneos mutados de los Cultos Genestealer
– 5 cráneos de Gretchin orko
– 5 cabezas con casco de Adeptus Arbites
– 5 cabezas de Kroot
– 6 cabezas con casco de Guerrero de Fuego T’au
– 6 cabezas con casco de Aeldari
– 6 cabezas con casco de Marine Espacial del Caos
– 8 cabezas con casco de Adepta Sororitas
– 10 cabezas de Tiránido
– 12 cabezas con casco de Marine Espacial
– 12 cráneos del Imperio T’au
– 15 cráneos de Orko
– 16 componentes de servocráneo
– 23 cabezas con casco del Astra Militarum
– 25 cráneos humanos mutados
– 40 cráneos humanos
– 55 cráneos humanos dañados
Las piezas de plástico de este kit están diseñadas para usarse con otros kits de Warhammer 40,000, disponibles por separado. Se proporcionan sin montar ni pintar. Recomendamos usar pegamento para plástico Citadel y pinturas Citadel Colour.
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Set de 16 dados de seis caras de los Iron Hands para Warhammer 40,000
Morga la Monumental es la Supradéspota de los Puñocarne y la ogor más temida de todos los líderes de guerra de dicha especie. Aunque los Matarifes la han nombrado Campeona del Dios Tragador, en realidad tiene poco interés en los asuntos espirituales. Solo la conquista y las comilonas entusiasman a esta matriarca brutal, y usará cualquier método, ya sean actos inspiradores de glotonería, astutas promesas de saqueo o la buena y vieja violencia extrema, a fin de motivar a sus hordas hasta que cumplan para ella dichos objetivos.
Nagash, el Dios de la No Muerte, es temido por todo ser vivo. Cruel y tiránico, el señor supremo de Shyish busca conquistar los Reinos Mortales y transformarlos en una necrotopía sin vida en la que no se mueva ni una mota de polvo sin su permiso. Empuñando Alakanash, el Báculo de Poder, la espada maldita Zefet-nebtar, y rodeado por los Nueve Libros de Nagash, el Gran Nigromante comanda todo el temible poder de la magia de Shyish.
Los Guardias Espectrales son prácticamente insensibles al dolor; esto es de importancia vital, pues sus guadañas D y cañones espectrales solo funcionan a corta distancia y requieren que se sitúen cerca del enemigo. Estas armas disparan andanadas arcanas que abren una brecha momentánea entre el espacio real y la Disformidad, capaz de despedazar a cualquier blanco.
Korhil Lionmane está considerado el elfo más poderoso de todo Ulthuan, tanto por los guerreros de Cracia como por los líderes de sus clanes. Mas no es ningún gigante, sino un guerrero grácil y sagaz que blande su gran hacha con tal destreza que a su lado los demás Leones Blancos parecen lentos y torpes.
Del mismo modo que los deberes de la 3ª Compañía de los Salamanders ejercen una presión excepcional sobre los guerreros nobles y compasivos que deben desempeñarlos, también se requiere de un líder excepcional para garantizar que esta responsabilidad nunca sea demasiado grande para que la soporten incluso los hijos de Vulkan. Adrax Agatone es ese líder.
Envenenando el aire sobre las huestes se encuentran sus guerreros más numerosos, las Spirit Hosts. Se trata de almas de los malditos, arrancadas de su cuerpo e identidad que gritan interminablemente por la vida que han perdido.
Los Auralan Wardens luchan en formación cerrada, usando largas picas que colocan para recibir la carga del enemigo. Los Wardens guían sus puntas de metal hacia los pechos del enemigo en el último momento; los enemigos traspasados mueren al instante.
Equipados con una llamativa servoarmadura y bólteres con una decoración recargada, los Torturadores forman el núcleo de muchas bandas de Hijos del Emperador. Estas violentas tropas de primera línea, consumidas por el ego y el deseo, priorizan la agresividad y la velocidad en su búsqueda constante de nuevas experiencias, y se recrean en las muertes sangrientas que infligen a sus enemigos.
Los Tiránidos se presentan en una variedad sorprendente de formas, cada una más aterradora que la anterior. Se han observado pequeñas fuerzas de disrupción, lideradas por el llamado Parásito de Mortrex. Estas fuerzas están protegidas por la Guardia Tiránida, pertrechada con gruesas placas quitinosas, y cuentan con el apoyo de los organismos de artillería conocidos como Biovoros, que lanzan minas de esporas vivas de un lado a otro del campo de batalla. Quizá los más peligrosos sean los Genestealers, criaturas agresivas y sigilosas que avanzan rápidamente para hacer trizas a sus enemigos con garras largas y afiladas como navajas.
La ruptura del juramento hecho a Isildur recae en el pasado del Rey de las Edades. Aunque maldecido, y su cuerpo hace mucho tiempo reducido a polvo, su espíritu perdura hasta cumplir su palabra. Cuando llega Aragorn, este rey acepta tomar las armas contra los ejércitos de Mordor: el juramento prometido finalmente se cumplirá y los muertos finalmente encontrarán la paz que tanto ansían.
Las salvajes manadas de hombres bestia adoran a los dioses del Caos de una forma primigenia, con rituales sencillos y pura sed de destrucción. Son un enemigo aterrador que se abalanza sobre el rival en una marea degenerada de pezuñas y cuernos.
Los Chaos Dwarfs afrontan Blood Bowl de la misma forma que un nuevo proyecto en el taller: planifican meticulosamente durante demasiado tiempo, practican hasta que consiguen una prueba con éxito, antes de tirar una buena parte de todo eso por la ventana en favor de martillear con toda la ferocidad que puedan reunir. Este enfoque les ha servido increíblemente bien a la hora de actuar en el terreno de juego, donde su dominio físico es difícil de pasar por alto.
Los Torogretes son reclutados entre los más obstinados de la cepa de humanoides Ogretes, y van ataviados con pesadas armaduras y armados con robustas armas de asalto construidas para resistir su descomunal fuerza. Una fila de estos humanoides musculosos es un espectáculo aterrador, avanzando en líneas de escudos contra las que los disparos rebotan inofensivamente, asestando golpes atronadores con mazos pesados y lanzando explosivos mientras cargan.
Estar en presencia de Mortarion, el Señor de la Guardia de la Muerte, resulta letal debido a la potencia del aura de pestilencia que le rodea. Su gigantesca guadaña, Silencio, puede hacer trizas escuadras enemigas enteras en cuestión de segundos, y las descargas de Linterna, su devastadora pistola, desintegran con igual facilidad a infantería pesada y vehículos, dejando solo cenizas irradiadas.
Los Rezioz Orruk se lanzan al fragor de la batalla con un grito enloquecido y el repiqueteo de las corazas de arrabio. Estas hordas de aguerridos y feroces luchadores se abren paso a través de los rangos enemigos con un amplio abanico de armas toscas pero extremadamente afiladas, repeliendo golpes –y enemigos– con sus pesados escudos.
“El deber solo acaba tras la muerte”
Reclamar trofeos de guerra lleva siendo una práctica habitual entre las fuerzas vencedoras desde hace milenios. Sin embargo, lo que en el pasado eran recuerdos en forma de banderas, elementos decorativos, armas y otros artilugios, en la lúgubre oscuridad del 41.ᵉʳ Milenio son botines de guerra mucho más siniestros.
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